Abril 2009

Abril 2009

LIDIANDO CON EL DOLOR

Por Lcda. Jacquelin Almeida, Uruguay

 

En la vida muchas veces acontecen situaciones, que generan en nosotros sentimientos encontrados.  Nos sentimos por momentos llenos de alegría, de  felicidad y por momentos experimentamos la tristeza, el dolor, ladesazón, la incomprensión y hasta la amargura alojada en nuestro ser.  Estos sentimientos se van apoderando en nuestro diario vivir de nuestra persona.  Pasan los días, meses, anos y no meditamos que ellos forman parte de nuestra existencia.  Se levantan con nosotros y se acuestan con nosotros.

 

Podemos referirnos a un pasaje bíblico en 1Sam. Cap.1 al caso de Ana.  El cual presenta a un hombre llamado Elcana quien tenía dos esposas:  Penina la cual le había dado hijos y Ana quien era estéril.  Todos los años Elcana subía para adorar en Silo, donde ministraba el sacerdote Elí.  Repartía a sus esposas e hijos su parte para dar ofrendas y diezmos como era la costumbre cuando subían a adorar, pero Ana recibía la mejor parte, porque Elcana la amaba.

 

Detengámonos  un momento a examinar la vida de Ana.  Ella no tenía la necesidad de ser amada, no tenia aprietos económicos, no padecía ninguna enfermedad, pero su corazón estaba incompleto vacío.  ¿Cuál era la razón?  Ana era estéril no podía concebir.  No tenía esa posibilidad de tener en sus brazos, en su pecho, un niño a quien amar.  Para esta mujer darle un hijo a su esposo era un sueno no alcanzado, un deseo no cumplido.  Cada año que subía con su esposo a Silo, Penina quien era su rival la irritaba.  Reavivando en ella el lamento, la depresión, el decaimiento, de tal manera que ni el amor que su esposo le profesaba; tenia la fuerza de quitar ese dolor, esa agonía, ese sufrimiento.  Los sentimientos que invadían el corazón de Ana, siguen actuando hoy a través de diferentes circunstancias, dificultades, produciendo los mismos síntomas, de sentirse vacío, a pesar de estar rodeado de personas que nos aman.  La actitud de Ana no solo la afectaba a ella sino también a su esposo (Vs.8)  ¿No te soy yo mejor que 10 hijos?  El estaba experimentando impotencia, frustración, que mas podía darle a su esposa, todo lo que tenía a su alcance se lo daba, pero no era suficiente.  Cuando estamos necesitados nada ni nadie puede satisfacer ese vacío, nada puede llenarlo estamos incompletos, necesitamos que alguien nos indique el camino.  Elcana cada ano guiaba a Ana al templo y es ahí que un día Ana lloro amargamente delante de Dios (vs.10).  Reconoció que su única esperanza estaba en El, reconoció su necesidad, su limitaciones, ella nada podía hacer más que esperar y descansar en El.

 

Cuando logramos depositar en Dios las dificultades, los sentimientos que nos embargan podemos experimentar como concluye en el relato (vs19 ss.).  Que dice que Dios se acordó de Ana.  Ella dejo de lidiar con su dolor sola, dejo de batallar con esos sentimientos que la ataban y que la hacía sufrir a ella y su entorno.  Descubrió en Dios la esperanza, la fe, la confianza de ser libre y como resultado a su oración, Dios le concedió su anhelo más preciado; ser madre.  Cuantas veces necesitamos un Elcana que nos guíe, para encontrarnos con el creador de nuestra existencia, el único que puede llenar nuestro vacío interior y transformar nuestra vida.

 

Que Dios  te bendiga,

Lcda. Jacquelin Almeida

 


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